La sugestión de la unión, el progreso y la democracia.
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Etiquetas: Asturias, elecciones 2011, UPyD
La sugestión de la unión, el progreso y la democracia.
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Para estas elecciones, los partidos tradicionales le van a aburrir con el “voto útil”; le van a repetir y repetir el sermón del voto útil para que usted acabe votándoles, aunque en realidad no desea hacerlo. Sin embargo, deténgase un instante a pensarlo: el voto útil; pero útil ¿para quién?; útil ¿para qué?
La cosa está muy clara: el voto útil… para ellos; útil… para seguir mandando o para ocupar el sillón del otro y hacer lo mismo. Pero ¿no cree que ya es hora de emplear el voto útil… para usted? ¿Por qué no elegir lo que de verdad le pide el cuerpo y votar con alegría en vez de con resignación? ¿Por qué no ayudar a que todo cambie de una vez y de verdad?
Si cree que no debe haber 17 sistemas educativos diferentes y malos, sino uno común y de calidad, ¿por qué no votar a quien lo propone, como UPyD? Si le ofende la corrupción galopante entre los políticos y no quiere que haya ni un imputado en las listas electorales, ¿por qué no votar a quien exige excluirlos, como UPyD?
Si le parece intolerable que la atención médica sea distinta dependiendo de dónde se viva, ¿por qué no votar a quien aboga por una tarjeta sanitaria común, como UPyD? Si le escandaliza la politización de la justicia y de la administración, ¿por qué no votar a quien propone que los políticos no puedan elegir a los magistrados ni nombrar cargos a dedo, como reclama UPyD?
En definitiva, ¿por qué no votar lo que de verdad usted quiere, lo que de verdad usted piensa y lo que de verdad usted desea? ¿Por qué no votar para usted? Yo lo voy a hacer y se lo recomiendo: el voto útil, sí; pero útil para mí. Mi voto útil.
Etiquetas: elecciones, UPyD, voto
Los ciudadanos corrientes consideran, según todas las encuestas, que nuestros partidos políticos tradicionales constituyen uno de los peores lastres para el desarrollo y la mejora del país. Yo mismo comparto esta desconfianza hacia una casta privilegiada que desatiende los problemas e inquietudes de la gente de la calle que paga impuestos y no se siente escuchada. Pero, entonces, ¿por qué confiar en UPyD si también es un partido político, el partido de Rosa Díez? Sencillamente, porque no actúa como los partidos tradicionales.
Por un lado, los partidos tradicionales han colonizado impropiamente y en su provecho los poderes y organismos del Estado, los cuales, si actuaran con libertad, equilibrarían sus fuerzas entre sí y se evitarían abusos y desmanes. Sin embargo, los ciudadanos comprobamos, por ejemplo, cómo los cargos importantes de la Justicia se deciden mediante cuotas y componendas políticas, o cómo en la Administración se cubren cada vez más puestos mediante libre designación, es decir, a dedo, primando la obediencia sobre la eficiencia.
Unión, Progreso y Democracia, en cambio, pretende quitar poder a los partidos políticos para devolvérselo a las instituciones de la sociedad, porque eso ampara a los ciudadanos frente a las desigualdades. Así, UPyD insta a que, por ejemplo, los cargos de los jueces y sus órganos de gobierno sean decididos por los propios jueces de forma independiente para garantizar su independencia; o que los puestos en la Administración, a todos los niveles, sean cubiertos –mediante oposición de méritos– por los más capacitados y competentes y no por los amigos, los compañeros de partido o los más sumisos.
Por otro lado, los partidos políticos tradicionales han suplantado a los ciudadanos como objetivo y fundamento de la política; eligen, hacen y deshacen a su modo y conveniencia sin que podamos participar en las decisiones que como ciudadanos nos afectan e interesan. Así, resulta bochornoso ver, cada votación en las Cortes, cómo los diputados y senadores, antes que a su conciencia o el beneficio del pueblo soberano que dicen representar, obedecen la consigna de su partido: según el portavoz levante un dedo o dos, votan sí o no muy disciplinadamente. ¿Para qué valen, entonces, sus sueldos?
Por el contrario, UPyD no afirma “nosotros sabemos lo que hay que hacer” sino que cree que la gente sabe perfectamente lo que hay que hacer, lo que le interesa y lo que le conviene; sólo necesita buena información y la posibilidad de elegir, que eso es la libertad. Por ello, Unión, Progreso y Democracia apela por una ley electoral en la que los votos no valgan más o menos según el territorio, por listas abiertas que permitan votar a las personas concretas que uno quiere y no a las que quieren los partidos, por elegir directamente los cargos unipersonales (como un presidente o un alcalde) para que no se negocien en los despachos, o por establecer, para temas relevantes, consultas directas a los ciudadanos. Y aun más.
La paradoja final –propiciada por las leyes– es que la actuación contra el predominio de los partidos se ha de hacer dentro de un partido. Como la vacuna, que cura desde la enfermedad anterior, nuestro sistema político viciado sólo se puede subsanar desde dentro. Pero se precisa de un partido, como UPyD, con voluntad renovadora, sin ataduras de cargos ni prebendas y liberado de encasillamientos ideológicos trasnochados y maliciosos. Así, tomando el ejemplo de la Transición, cuando un obligado molde viejo dio lugar a un sistema nuevo y mejor, ha llegado la hora de unirse para el progreso de nuestra democracia y de nuestra condición ciudadana.
Etiquetas: ciudadanos, participación, partidos políticos, propuestas

Cómo se ve UPyD en una papeleta electoral
A veces, las cosas aparentemente secundarias acaban resultando decisivas. Los frutos de la labor política y propagandística de un partido se sustancian, principalmente, en votos, en apoyos ciudadanos en una jornada electoral; por lo tanto, si aquellas personas que quieren apoyarnos yerran su voto, el trabajo desarrollado por los miembros y simpatizantes de UPyD quedará frustrado. ¿Es posible no votar a quien se quiere? Claro, por desconocer el partido (aunque se conozca a su “cabeza visible” o incluso las ideas que defiende) o por no reconocerlo entre los demás, por ejemplo en las papeletas electorales (¿cuántos votos se habrán perdido por un mal reconocimiento de nuestras siglas en elecciones pasadas?)

Logotipo de UPyD
Así, considero muy importante potenciar la “imagen de marca” de UPyD y los refuerzos mnemotécnicos visuales que, representando adecuadamente al partido, ayuden a sus futuros votantes a identificarlo inmediata e indubitadamente entre las demás opciones que se le muestren (en una papeleta o en los medios de comunicación). Tenemos el logotipo del partido, por supuesto; pero mi propuesta va encaminada a reforzarlo con un emblema, un símbolo gráfico directo, sencillo y fácil de identificar y de recordar. El PSOE tiene la rosa (y el puño, claro, tan polémico últimamente) y el PP, la gaviota; da igual el color, la forma o el soporte en que aparezcan, porque todos sus seguidores (y los que no) identifican a los respectivos partidos. Eso es lo que considero que necesita Unión, Progreso y Democracia, sobre todo en este momento de afianzamiento.
Obviamente, no toda propuesta de emblema nos conviene por igual; en mi opinión, ha de cumplir tres requisitos principales: primero, que guarde continuidad con el logotipo del partido ya existente (que refuerce lo que ya tenemos, sin confundir); segundo, que remita simbólicamente a los ideales que defiende UPyD, de forma que sea aprovechable en nuestro discurso; y tercero, que sea sencillo y sugerente, con “gancho”. Sobre estas premisas, he elaborado mi propia propuesta, que denomino “La antorcha del progreso”, y que a continuación muestro y explico sucintamente.

La antorcha del progreso
Armonía: Este emblema está construido, directamente, a partir del logotipo de UPyD. Para nominarse mediante siglas, nuestro partido siempre ha preferido UPyD -manteniendo la conjunción “y”- a la simple enumeración de iniciales UPD; creo que ha sido un acierto, pues resulta más eufónico y como más moderno y popular. Sin embargo, esa “y” tan importante no aparece expresamente en el logotipo de UPyD; se forma mediante la conjunción de las letras “P” y “D”, de modo que, precisamente por estar ausente, se hace más presente aún: es lo que más destaca del logotipo. Por lo tanto, he fijado mi atención en este elemento; y me he percatado de que si tomamos solamente la “conjunción” y alargamos los “brazos” superiores, obtenemos algo que se parece al mango de una antorcha, como la antorcha olímpica. Ya sólo resta añadirle una llama encima y ¡eureka!
Contenido: La antorcha de UPyD, ¿qué puede ser sino la antorcha del progreso? Ésta es una metáfora, además, con amplio recorrido dentro de la tradición filosófica, con esa denominación o con la de “la antorcha de la civilización” (y la civilización no es más que el cúmulo de los progresos universales; por eso es única y no múltiple, y por eso no caben “alianzas” en clave multicultural); remite, asimismo, a la Ilustración (“ilustrar”, dar luz al entendimiento), de la que -considero- nos sentimos directos herederos, y retoma, finalmente, las palabras que pronunciara John Fitzgerald Kennedy en su discurso de toma de posesión de la Presidencia de los Estados Unidos en 1961: “… la antorcha ha pasado a manos de una nueva generación…” En nuestro país, ha llegado la hora de que tome el relevo una nueva generación de españoles desacomplejados y exigentes con el poder y, también, una nueva generación de partidos políticos que, en lugar de actuar en su propio beneficio, trabajen para y por el bienestar de todos los ciudadanos.
Fuerza: Este diseño –estimo- es sencillo (se puede dibujar casi como un garabato), versátil, muy fácil de recordar e identificar gráficamente; se puede combinar con el logotipo del partido o utilizar de forma independiente (remite y recuerda a aquél, del cual procede); y, por último, da juego a la hora de realizar metáforas y comparaciones dentro de nuestros discursos, pues se acomoda bien a nuestro ideario.
Ésta es mi propuesta concreta. Puede haber otras igual de buenas o mejores, incluso; pero la idea de potenciar y difundir el partido y sus siglas mediante apoyos visuales creo que merece ser tenida en cuenta. A veces, las cosas aparentemente secundarias acaban resultando determinantes… a la hora de emitir un voto.
Hola, bienvenidos. Soy Jose Robledo, resido en Oviedo y estoy afiliado a Unión, Progreso y Democracia. Me gustaría presentarles brevemente esta bitácora (cuyo título -La Antorcha del Progreso- proviene de mi primera propuesta para el primer congreso nacional de nuestro partido) con el fin de que sepan lo que se podrán encontrar en ella y lo que me mueve a crearla.
UPyD se caracteriza por hacer una política cercana, de calle, en contacto directo con la gente; a ello nos obliga la necesidad -que se ha hecho virtud- y, esencialmente, la convicción profunda de que lo más importante (quizás lo único importante) son las personas. Este trato personal lo mantenemos dentro del partido, hasta el punto de que constituye algo “compartido”: ideas, proyectos, esperanzas, pero también esfuerzos, trabajos y anhelos. Esta vinculación personal es, precisamente, lo que quisiera mantener -aunque sea de forma virtual- mediante esta bitácora con aquellos simpatizantes y afiliados de UPyD a los que no alcanzo a tratar cara a cara.

Los héroes de los lunes
¿Con todos? Ojalá fuera posible. Pero quisiera dirigirme especialmente a los sencillos afiliados, a las personas de a pie de calle, a los héroes de los lunes, a la gente corriente como yo y como posiblemente sean ustedes, porque constituimos, con nuestra modesta capacidad, la espina dorsal de la sociedad y de la democracia. Y esto no es una exageración retórica: la democracia se alcanzó cuando la potestad para decidir sobre los asuntos y destinos comunes dejó de ser privilegio heredado de una casta o misión de una élite intelectual y se generalizó al ciudadano corriente -con su opinión y su criterio-, de forma que todos deciden sobre lo que atañe a todos.
¿Y qué pretendo ofrecer? Explicaciones y propuestas sencillas, que todo el mundo pueda entender y quizás algunos compartir. Me preocupa que muchas personas, ante cuestiones que afectarán directamente a sus vidas, a sus valores o a sus bolsillos, recelen de participar en los debates porque se consideran incapaces de seguirlos (por la terminología legal o económica, por desconocer las funciones de tal o cual institución o cargo, porque demasiadas veces se exhibe pedantería para disimular patanería). Sin embargo esta gente tiene opinión, porque tiene juicio y tiene principios (y opinión tan válida como muchas otras más publicitadas, sobre asuntos nimios o trascendentales) y tiene valiosos testimononios de la vida cotidiana y real, problemática y polifacética. Por mi parte, intentaré hacer interesante lo importante, y exponer de forma sencilla -que no simple- y con un estilo llano y mediante un vocabulario y unos ejemplos claros y cercanos lo que quizás nunca debió decirse de otra forma. Un arduo trabajo, ¿no creen? Espero que no desfallezca la voluntad.
En conclusión, desearía que esta bitácora, que la antorcha del progreso aportara algo de luz sobre los asuntos que nos preocupan a muchos desde la óptica del que también está preocupado y sólo sabe que en civismo y ciudadanía nadie es especialista, sino que todos somos diletantes. Y, también, sería bueno que alumbrara alguna propuesta atractiva y digna de discusión para alguno de mis compañeros. Así, contribuiría a que Unión, Progreso y Democracia siga siendo nuestro partido compartido. Así sea y así lo veamos. Gracias por su atención, adiós.
Etiquetas: bienvenida, propósitos
La Antorcha del Progreso, UPyD condensado en una imagen

Propuesta de logotipo.
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Etiquetas: logotipo